Suavidad de la carne

La suavidad de la carne es de los principales criterios en  base al  cual  los  consumidores  juzgan  la  calidad  de  la  misma. Es por ello que para los productores y procesadores de carne de res, se vuelve importante conocer los factores que influyen en su suavidad, para poder así controlar las variables  involucradas y generar un  producto de gran aceptación para el consumidor.

Son tres los factores principales asociados a la suavidad de la carne: la fibra muscular, el tejido conectivo y los lípidos asociados a este tejido. Sin embargo, los lípidos tienen poca importancia al respecto y la evidencia científica no es muy abundante, atribuyéndoles que están más asociados a la jugosidad que a la suavidad en sí.

El tejido conectivo es el que establece la conexión con los otros tejidos y sirve de soporte a diferentes estructuras del cuerpo. Un bajo contenido de tejido conectivo se asocia con la suavidad, es por ello que durante el envejecimiento de los animales se disminuye esta suavidad ya que el ejercicio adicional que los animales viejos han experimentado causa un reforzamiento de las estructuras de las fibras del tejido conectivo lo que aumenta la dureza de la carne.

Las fibras musculares son la unidad estructural que constituye el tejido muscular. El grado de contracción del músculo está relacionado directamente con la suavidad que tendrá el mismo, por lo que hay diferencias en  la suavidad de cada músculo según su localización en el animal vivo (grado de tensión local) y  su  función  fisiológica. Es por ello que los músculos menos utilizados por el animal, como los del lomo, tienden a ser más tiernos que los de la pierna, que son músculos altamente ejercitados por el animal. Entonces hablando en términos generales los cortes más suaves son ribeye, T-Bone, sirloin, filete, cortes del lomo; los cortes con suavidad media son pulpa bola, pulpa negra, pulpa blanca; y los menos suaves son diezmillo, chamberete, pecho y falda.

La suavidad de un corte de carne puede incrementarse mediante diferentes métodos, como son métodos mecánicos, métodos químicos, el proceso de maduración y métodos de cocimiento.

Los métodos mecánicos se basan en la ruptura del tejido conectivo mecánicamente, pasando la carne a través de pequeñas agujas o cuchillas. De forma casera se hace uso de un martillo para carne con el cual se golpea la superficie de la carne rompiendo así el tejido conectivo.

Los métodos químicos se basan en el uso de inyección o marinados con enzimas que rompen los enlaces proteicos de la carne,  una práctica cada vez más usada en el mercado. Se debe tener mucho cuidado en el uso de esta técnica ya que si se excede, la carne perderá toda su consistencia y firmeza. También se puede hacer uso de ingredientes ácidos (el vino, vinagres u otro jugo de cítricos) o alcalinos (salsa de soja). Este tipo de ingredientes combinados con aceites, hierbas y condimentos pueden ser utilizados eficazmente para ablandar cortes de carne.

El proceso de maduración es otro método que ayuda a incrementar la suavidad de la carne. Después del sacrificio se inician cambios en la carne que tienden a hacer que la misma se  vuelva  progresivamente  más  suave, estos cambios ocurren naturalmente (debido a la acción enzimática) en los tejidos musculares almacenados en refrigeración.  Durante esta maduración, el aumento en la suavidad se da rápidamente durante los primeros 3 a 7 días, período después del cual esta mejoría es relativamente pequeña.  La carne también puede lleva un proceso de añejamiento (seco o húmedo) como alternativa para mejorar la suavidad, la cual se lleva a cabo en una cámara de refrigeración con condiciones controladas de velocidad del aire, humedad y temperatura, durante un tiempo entre 14 y 21 días.

Los métodos de cocimiento a temperaturas correctas mejoran la suavidad en ciertos cortes. Durante  un  proceso  de  cocción  adecuado,  la suavidad se mejora al transformarse el colágeno, que forma parte del tejido conectivo, de su forma viscosa original en gelatina mucho más suave y, además, se produce una separación de las fibras musculares que también contribuye a disminuir la dureza. Si el proceso de cocción no es el indicado, se  puede  provocar  una  contracción  de  las  fibras musculares  y  una  pérdida  de  humedad  excesiva  que provocarían pérdida de suavidad.

En general podemos clasificar los métodos de cocción en dos categorías: con calor húmedo y con calor seco. La cocción por calor seco es cuando la carne se cocina rodeada de aire caliente como en los hornos, o bien donde esta  se  fríe  en  grasa; es  recomendable  para  aquellos  cortes  suaves, ya que este método no suele mejorar  la  suavidad  al  provocar  una  solidificación  de  las proteínas que generan una textura de mayor dureza. La  cocción  con calor húmedo es  donde  la  carne  se cocina por medio de vapores o se sumerge en líquidos calientes, lo cual contribuye sustancialmente al mejoramiento  de  la  suavidad  gracias  a  su  efecto  sobre  el colágeno,  por  lo  cual  es  el  método  más  indicado  para cocinar  cortes menos suaves.

Conocer las características de cada tipo de corte de carne permite determinar cómo se va a preparar, si se utilizará algún método para incrementar su suavidad como el marinado o determinar que método de cocción conviene utilizar dependiendo el tipo de corte. Todo con la finalidad de disfrutar al máximo los platillos elaborados con carne de res.

 

Postales sobre el tema

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.